viernes, 26 de diciembre de 2014

Noches del Corazón



           Muda  el  corazón  en                               el   silencio  de  la
    noche. Guarda en sus gavetas                la  coraza,  guarda también 
 las horas y  el mañana.   Escucha          su  historia  en el  eco   de  sus  
 latidos,  observa  con  ojos  cerrados  y  llora  su  camino. Examina  sus
   motivos,  reconoce  su  sentido,  pero  suspira  su  existencia  de bra-
     zos  caídos.  Suprime su  risa  y  su arrojo diurno, porque desnudo
         en  el  desierto nocturno, está de más su antifaz para revelar
              su luto. Sabe de plenitud de amores engendrados pero
                     clama el fruto del amor sembrado. Abraza el frío
                            de  su  almohada y  acaricia el  bulto  de    
                                 sus sábanas, y piensa… otra noche 
                                             de   lecho  vacío  me
                                                        aguarda.

No me cambie


No me cambie,
porque sus besos me salvaron en el desierto,
porque su pecho activó mis sentidos invernados
y sus canciones hicieron crecer mi cabello
para dejarlo llegar hasta el centro de mi universo.

No me cambie,
porque su mirada seduce a la mujer enervada,
porque sus labios insinuaron al deseo reprimido,
y sus manos removieron con ímpetu mi entereza
para disfrutarlo en la gracia de mi originario libido.

No me cambie,
porque su presencia desgarra el gris de mi cielo,
porque sus pensamientos enamoran mi razón,
y su corazón gana todas las batallas a mi negación
para transitar libre, por una felicidad de dos.

No me cambie,
porque pensarlo dibuja mi sonrisa al amanecer,
porque saberlo cerca enciende mis mejías
y aviva la esperanza del amor como regalo de vida,
para  compartirlo con usted todos los días.