sábado, 21 de julio de 2018

Hoy tengo que contarte Silueta

Hola Silueta,  hoy tengo que contarte de un nacimiento y de un adiós.

Amiga,  dime qué quieres que escuche primero?  Veo luz en tus ojos pero extrañamente tu voz tiene el tono melancólico que causan las despedidas.

Me conoces Silueta,  almas gemelas nos hacen una. Fielmente traduces mis sentimientos y los escribes para que sean visibles y yo pueda enfrentarlos cuando me provocan miedo o tristeza,  o abrazarlos con alegría para vivirlos olvidando el límite.

Qué te provoca alegría ahora amiga?  Hoy vienes como un volcán a punto de hacer erupción. Hoy también me hablan los latidos de tu corazón, y tu olor delata una misteriosa pasión.

Caminaba sin rumbo en un callejón solitario,  la bruma era espesa, el frío a penas me dejaba avanzar. El silencio de la noche permitió que escuchara pasos a lo lejos,  la figura de un hombre apareció de la nada,  venía hacia mi. Las rodillas me temblaban,  y mis pies no reaccionaban a la orden de andar.  Ya podía sentirlo cerca y no fue miedo el que me invadió. Su Silueta me hablaba y yo quedé perpleja cuando se detuvo frente a mi.  Alzó mi rostro con su mano,  buscó mis ojos y  me abrazó. Entonces no sentí más el frío,  cómplices la bruma, el silencio y la estrechez de aquel callejón para descubrir el sentido de la vida en su mirada. Supe su historia en una conexión de poros abiertos y el sonido de las manecillas de su reoj,  entonces acaricié sus mejias,  besé sus ojos y el borde de sus labios,  y fui soltando sus manos en la agonía de los segundos que aún nos unían. Me paré a su lado, y le dejé seguir su marcha. El cielo y la tierra nos separan, en los polos opuestos de mi pesar y mis lágrimas,  y siendo yo una ermitaña,  las ganas de vivirlo quedarán en el espíritu de amores platónicos de aquella calle de felices ensueños. Sé que lo encontraré cada vez que lo busque en mis recuerdos.

Ahora entiendo que nació en tí la ilusión,  un gigante que pensabas dormido en tu corazón.  Y del adiós cuál es su historia amiga mía?

Antes de entrar a aquel callejón, habia pasado días y noches de profunda nostalgia,  esperando que la utopía dejara de ser,  y se quedara conmigo aquel que solamente veía en el viento de los años que pasaban. Pero el tiempo desapareció y me di cuenta que la novia del muelle de San Blas que vivía en mi,  ya no era más,  y habia dejado de amar.  Esa noche,  no sólo dejé pasar a  aquel hombre que me envolvió tiernamente en sus brazos, también le habia dicho adiós a una necesidad sin máscaras de amor,  falso.

Quieres que lo escriba para tí,  como es nuestra costumbre después que nos encontramos en éste útero de tu tiempo y el mío? Una foto de tus sentimientos siempre aclara tus pensamientos,  eres fuerte cuando los entiendes y tu voluntad sigue adelante como guerrera de una vida sin sombras en tu interior.

Escríbelo Silueta,  porque quiero enfrentarme a este nacimiento y a este adiós,  asumiendo que mi estado natural siempre será la soledad y contigo mi unión.

sábado, 30 de junio de 2018

Sentir y no tocar


La vulnerabilidad de una soledad cansada burló la fortaleza de mi grafeno. Frente a mí, el espejismo de sus ojos buscaba la sensibilidad natural,  mientras yo cubría mi rostro para negarme a la fragilidad.

Cada vez más cerca,  no queda más que sentir y no tocar,  delatado por la agitación que tienta al deseo de olvidar el antes y el después de un beso, cargado de días contados para su llegada sin parapetos. 


El espacio se hace nada,  y el mandato es el mismo,  sentir y no tocar.  Línea delgada  entre el olor de su perfume y mis ganas de encender una fogata de pasiones en su piel vedada.

La imaginación se envuelve en cortinas de humo,  oscuridad y silencio.  El juicio cumple su acuerdo, sentir y no tocar es el freno que detiene las ansias y la caida sin arneses en el desenfreno.

Un me voy salva a la cordura,  sentir y no tocar es su lema, fantasear en los puntos suspensivos es lo que queda, rellenar el etcétera,  y dejarlo en punto final a mi manera,  y él,  ni cuenta.

domingo, 17 de junio de 2018

Luto por Nicaragua


En una ostra encontré a mi Silueta,
sintiéndose desnuda temblaba en la penumbra.
Aterrador paisaje de balas incrustadas en el futuro y un torrente de sangre inocente que arrastraba sus faldas.
Sollozaba en el trance inamovible del consuelo muriendo.
A penas audible,  el eco revelaba los nombres de sus muertos.
Apretaba muchas cruces entre sus manos, y se escapaban de sus dedos las alas de eternidad de aquellos que hoy moran en el cielo.
Sin más luz en sus ojos,  que el cirio que acompaña sus rezos en silencio.
Ultrajada,  su aliento se escapa entre la imágen de una masacre consumada.
A su lado una barricada de ataúdes a sido levantada, muchos partieron y ella está padeciendo.
Su casa fue quemada,  es perceptible el humo que emana cuando exhala su dolor en llamas.
Perdió el color índigo de su aura,  corona de luto se ciñe en su cabeza,  y la tortura de muchas almas se ve sumada en sus huesos quebrantados con vileza.
A Silueta le duele respirar,  como le duele a su patria.

sábado, 9 de junio de 2018

No me queda más


No me queda más que escurrir mis lágrimas, desatar el nudo en mi garganta y cubrirme la cara para que la manada de lobos no me asedie mientras estoy en su territorio.

No me queda más que la apariencia de mujer ingenua mientras en mi brazo hay una marca libertaria, consumando mi destino entre llantas quemadas y balas.

No me queda más que vestir de ceda en el día y salir como vandálica por las noches, con mi cruz roja personal, para ganarle tiempo a la muerte que ronda la lucha de mi pueblo.

No me queda más que escuchar "Héroes de abril" mientras trabajo desde mi trinchera profesional, porque entiendo que soy luz en las tinieblas no huyo de mi propósito espiritual.

No me queda más que escribir, porque dí vida en mi vientre y los niños también son hijos de esta madre patria. Sin mordazas ni esposas, debo ser prudente.

No me queda más que apoyar esta revolución, porque está prohibido olvidar,es nuestra conciencia social, indiscutible contra un estado criminal.

miércoles, 6 de junio de 2018

Alvaro Conrado, Presente!!!


Te fuiste en abril, haciendo honor a la bandera que dejó de ser azul y blanca cuando silenciaron tu existencia.

Niño con corazón de hombre, dejaste el miedo en casa, acicalaste tu mochila y saliste a defender tu patria con armas de vida, agua para los que sufrían a manos de los genocidas. 

Te negaron la dicha de vivir en una Nicaragua libre,como libre es ahora tu alma, que no diste en sacrificio, sino por la justícia y el amor sin trampas ni balas de calibre mortal. 

Tus sueños se lavaron en el río de sangre que emanó de tu interior y en las lágrimas de tus padres, dejando luto en una nación oprimida por una dictadura asesina. 

Guerrero de décimo grado, tus lentes en el rostro de otros chavalos hoy me reviven tu devoción y valentía. No te conocía pero te dedico mi poesia, parida con el dolor de una Nicaragua ultrajada y herida con alevosía. 

Hoy te abrazo y te llamo hijo. Llegará mi amor por tí en las alas de los vientos, con una memoria eterna de admiración. La lucha que iniciaste la seguirá tu hermano pueblo, Alvaro Conrado,Presente mi niño bueno.